LA EDUCACIÓN SANITARIA COMO ESTRATEGIA PARA PREVENIR LA AUTOMEDICACIÓN EN LAS PERSONAS MAYORES
DOI:
https://doi.org/10.51891/rease.v12i6.27307Palabras clave:
Educación sanitaria. Automedicación. Personas mayores.Resumen
Este artículo tuvo como objetivo analizar cómo la educación para la salud puede mitigar los riesgos de la automedicación en las personas mayores, una práctica exacerbada por la polifarmacia y el fácil acceso a los medicamentos. Se realizó una revisión bibliográfica integradora utilizando bases de datos como SciELO, PubMed y BVS, que abarca los últimos cinco años, seleccionando 10 artículos para el análisis cualitativo. Los principales resultados muestran que la automedicación en las personas mayores alcanza tasas de hasta el 80%, motivada principalmente por el dolor crónico y el uso indebido de AINE y fármacos psicotrópicos. Esta práctica conlleva graves riesgos biológicos debido a cambios farmacocinéticos en la senescencia, como la reducción de la función renal y hepática, lo que aumenta la incidencia de caídas y hospitalizaciones. La discusión destaca que las intervenciones basadas en la andragogía y la alfabetización en salud, como el método de retroalimentación y el uso de ayudas visuales, son más efectivas que los métodos puramente informativos. Se concluye que la acción multidisciplinaria en Atención Primaria es la piedra angular para el uso racional de los medicamentos. La educación para la salud emerge como una estrategia de prevención cuaternaria esencial, capaz de promover la autonomía y el empoderamiento de las personas mayores. Al transformar al paciente en un agente activo de su propio autocuidado, se reducen los daños iatrogénicos y los costos hospitalarios, consolidando un modelo de envejecimiento activo, seguro y sostenible para el Sistema Único de Salud (SUS) de Brasil.
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