MICROBIOTA INTESTINAL, COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO Y MANIFESTACIONES CLÍNICAS EN EL TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA: UN ESTUDIO DE CASO
DOI:
https://doi.org/10.51891/rease.v12i10.31554Palabras clave:
Trastorno del Espectro Autista, Microbiota Intestinal, Eje Intestino-Cerebro, Terapia AlimentariaResumen
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por déficits persistentes en la comunicación y la interacción social, asociados a patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, frecuentemente acompañados de alteraciones alimentarias y gastrointestinales. La evidencia reciente señala que los desequilibrios en la microbiota intestinal pueden influir en las manifestaciones conductuales y cognitivas a través del eje intestino-cerebro. Este estudio tuvo como objetivo comprender la relación entre la microbiota intestinal, el comportamiento alimentario y las manifestaciones clínicas del TEA en un niño, mediante un estudio de caso. Se trata de un estudio observacional descriptivo, con un enfoque cualitativo-cuantitativo, realizado con un niño de sexo masculino, no verbal, diagnosticado con TEA de nivel de apoyo 3, que recibió seguimiento por parte de un equipo multiprofesional durante 17 meses. La recopilación de datos incluyó entrevistas con los responsables, la aplicación de cuestionarios semiestructurados, la evaluación antropométrica y la estimación del riesgo de disbiosis intestinal mediante el instrumento Dysbiosis Frequent Questions Management. Los resultados evidenciaron, en el período inicial, una marcada selectividad alimentaria, un consumo predominante de alimentos ultraprocesados, la presencia de comportamientos agresivos y un riesgo moderado de disbiosis intestinal. Tras la intervención nutricional, asociada a estrategias sensoriales y conductuales, se observó una ampliación del repertorio alimentario, una reducción de los comportamientos agresivos, una mejora en la participación terapéutica y una disminución de la puntuación de riesgo de disbiosis intestinal. Se concluye que la intervención nutricional integrada al seguimiento multiprofesional puede contribuir a la modulación del eje intestino-cerebro y a la mejora de aspectos conductuales y alimentarios en niños con TEA, lo que refuerza la importancia de los enfoques individualizados en la atención de esta población.
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